Esta es una de las preguntas más comunes que se hacen los padres. La respuesta corta es no — la vacuna no causa autismo. La idea comenzó en 1998 con un pequeño estudio que involucró solo a 12 niños y que sugería una relación entre la vacuna triple vírica vírica (sarampión, paperas, rubéola) y el autismo. Ese estudio fue posteriormente demostrado como fraudulento, retractado por la revista médica, y el autor perdió su licencia médica. Desde entonces, investigadores de todo el mundo examinaron detenidamente esta cuestión. Grandes estudios que siguieron cientos de miles, e incluso millones de niños, muestran el mismo resultado: que no existe ninguna conexión entre la vacuna y el autismo.
En Dinamarca, un estudio con más de 650.000 niños no encontró diferencias en las tasas de autismo entre niños vacunados y no vacunados (Hviid et al., Ann Intern Med, 2019).
Una revisión de estudios con más de 1,2 millones de niños tampoco encontró relación (Taylor et al., Vacuna, 2014).
Más recientemente, en 2025, un nuevo estudio danés con 1,2 millones de niños analizó 50 resultados de salud diferentes —incluido el autismo— y de nuevo no encontró un aumento del riesgo por Vacuna o sus ingredientes (Statens Serum Institut, Ann Intern Med, 2025).
Ahora sabemos que el autismo comienza muy temprano en el desarrollo cerebral, a menudo antes incluso de que nazca un bebé. La genética juega el papel más importante. El autismo suele diagnosticar aproximadamente al mismo tiempo que los niños reciben cierta vacuna.Ese momento, combinado con desinformación, alimenta el mito. Las vacunas son seguras, eficaces y una de las mejores formas que tenemos para proteger a los niños.